
Brisseida es de esas chicas que cuando entra a un lugar inmediatamente acapara la atención. Sí, tiene ojos azules, cabello rubio, y además mide 1.83 metros de altura… imposible no verla, pero en realidad es su trayectoria, cuando platica, lo que realmente hace que la gente se interese en lo que tiene que decir.
La regia se ha conducido por el mundo de los medios como reportera y es en este oficio, en los chacaleos —entrevistas donde muchos medios rodean a una persona— su 1.83 de estatura le ha dado, literal, el alcance a diferentes figuras, como Claudia Sheinbaum.
Una vez estaba yo preparándome para irme a trabajar y me llamó mi jefe, estaba en Monterrey, y me dijo que la presidenta iba a aterrizar en el aeropuerto de allá, ella no iba a Monterrey, iba a otro lado, pero el vuelo bajó ahí.
Entonces mi camarógrafo y yo nos lanzamos y, pues sí, la estatura me dio la ventaja para poder meter más el micrófono y que ella me pudiera ver y responder, entonces sí, es una ventaja”, dijo entre risas.
La decisión de viajar a la capital del país para tomar la conducción del noticiero, junto con Marlene Stahl y Nuria Gil, estuvo completamente pensada y, sobre todo, apoyada por el esposo de Brisseida y sus hijos adolescentes, con quienes ahora tiene mayor comunicación aunque sea a distancia.
Fui con mi esposo y le dije: ‘¿qué crees lo que me ofrecieron? O sea, ¿cómo se les ocurre, verdad?’, pensaba que era para algo de los fines de semana, algo así, colaboraciones, que de repente sí hacíamos enlaces desde allá y yo dije: ‘bueno a lo mejor me van a estar llamando cada semana, cada 15 días’, y me dijo: ‘¿Y por qué no?, ¿Cómo le tendríamos que hacer?’. Cuando él me dijo eso, haz de cuenta que me cambió el chip porque ya se abrió como una puerta, ya no era un ‘no’ rotundo. Me preguntó cómo iba a ser, si tendría que ir y venir, y finalmente le dije que sería toda la semana.
cva*
