Recupera Yamile versión explosiva

Paulatinamente, Lamine Yamal se está sintiendo mucho más a gusto en su primer Mundial, sin importar que el prodigio de España se fue el jueves sin marcar en la victoria 3-0 sobre Austria en los dieciseisavos de final.

El extremo de 18 años está recuperando su mejor forma después de sufrir una lesión del músculo bíceps femoral de la pierna izquierda hace dos meses.

Pese a que el gol se le negó, Lamine cargó su trofeo plateado al jugador del partido. Fue una amenaza constante, con seis remates incluidos, desquiciando a los defensores austriacos.

“Estoy muy contento, sobre todo por la clasificación, que era lo más importante”, dijo Lamine. “Hemos salido del hotel todos pensando que queríamos ir a Dallas y jugar los octavos de final”.

También lo estaba el lleno total, mayoritariamente a favor de España, de 72.492 personas, entre las que se encontraron los actores Penélope Cruz y Javier Bardem y la cantante Rosalía en el SoFi Stadium.

El medio hermano de Yamal, Keyne, de 3 años, también estuvo presente y celebró el tercer gol de España envuelto en los colores del país.

Hace dos meses, Lamine temía perderse el torneo por completo después de lesionarse en un partido de La Liga española con el Barcelona.

Un gol
Anotó un gol al disputar 141 minutos repartidos en los tres partidos de la fase de grupos. Al mismo tiempo, los astros Lionel Messi, Harry Kane y Kylian Mbappé acaparaban gran parte de la atención. Tuvo varias oportunidades de gol, pero se las negaron cada vez.

Estuvo cerca de marcar antes de salir, con un disparo de zurda que fue detenido por el capitán austriaco David Alaba justo antes de que el balón cruzara la línea.

En el tiempo añadido del primer tiempo, Alex Baena se estrelló en el poste un tiro libre desde 25 metros. La defensa Austria no logró despejar el balón y le quedó a Lamine cerca del segundo palo, pero su remate a corta distancia fue repelido por el arquero Alexander Schlager.

A los 34 minutos, Lamine apareció solo frente al arco, pero su disparo se fue por encima del travesaño, dejándolo incrédulo por el fallo.