
San Sebastián (España), 25 sep (EFE).- La película ‘Josephine’, que la cineasta estadounidensebrasileña Beth de Araújo presentó este viernes en el Festival de San Sebastián fuera de concurso, empieza con una dura escena de la violación que presencia una niña, que es una representación realista de lo que la directora vio cuando tenía ocho años.
«Quise mostrar la violencia sexual tal como es para que el público sepa qué ha visto la niña y entienda por qué entra en una espiral de miedo», aclaró hoy la realizadora en una entrevista con EFE.
El miedo y la sensación de hipervigilancia
Tras estas explícitas imágenes, la película se centra en el entorno familiar que se desestabiliza cuando la niña empieza a mostrar comportamientos violentos y paranoia.
«Está muy poco estudiado cómo hay que actuar en estos casos. Los padres no tienen un manual para ayudar a su hija», aseguró la realizadora, que recuerda que cuando sufrió este incidente «nadie quería hablar del tema».
La experiencia personal de la directora
De Araújo rememora que tras presenciar la agresión escuchó la palabra violación y preguntó a los adultos qué significaba, igual que hace la niña de la película, y nadie le respondió.
El silencio se instauró en la vida de la directora hasta que con 26 años tuvo un brote psicótico que reabrió el tema y empezó a hablar con su familia y con el terapeuta.
«Aquello fue fundamental para sacar lo que tenía dentro», según la directora, que considera la comunicación esencial y «hay muy pocos espacios donde hablar de agresión sexual libremente».
En este sentido cree que la película puede ser útil para que el tema «entre en la conversación cultural».
«El artista pone el espejo -añade-, después es la sociedad la que tiene que conectar con lo que explica la película y actuar si lo cree necesario».
Crítica al sistema judicial
Beth de Araújo es muy crítica con el sistema judicial en general y especialmente con la manera en que se imparte justicia cuando se trata de un caso de violencia sexual.
«El sistema protege al hombre y evita que sea castigado», sentencia.
En el caso personal de Beth de Araújo, ella no tuvo que testificar ante el juez, solo lo hizo su padre, pero en la película sí que la niña se presenta ante un jurado y responde a las agresivas preguntas del abogado defensor.
«Esta parte no está basada en mi experiencia personal, pero todo es real porque hice mucha investigación previa», aclara.
«Lo que me pasó a mí está en origen de la película -explica-, pero luego he incluido más cosas porque quería abordar más temas».
«Mis películas siempre se basan en temas personales -confiesa-, pero en este caso estoy hablando de la experiencia más dura que he vivido».
Rosa Díaz
