Por cada mono que compras como mascota, mueren al menos otros tres por tráfico ilegal

Por cada mono mexicano que es vendido como mascota, al menos otros tres mueren durante su captura y traslado, de acuerdo con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

Mediante la campaña “Los monos no son mascotas” para combatir el tráfico ilegal de estas especies, informó que el primer eslabón de esta cadena comienza en las selvas del sureste mexicano, cuando los traficantes extraen a las crías de su hábitat. 

Resaltó que para separarlas de sus madres, éstas suelen ser asesinadas con armas de fuego mientras llevan a sus bebés sujetos al cuerpo. Durante la captura, otros monos mueren al caer de los árboles, al ser aplastados por sus madres o por las condiciones en las que son trasladados.

Subrayó que las crías que sobreviven son acopiadas y transportadas en cajas de plástico, maletas con orificios u otros recipientes, donde enfrentan hacinamientohambre, deshidratación y estrés. Muchas mueren antes siquiera de llegar a manos de un comprador.

Recordó que México tiene tres especies de primates: el mono araña (Ateles geoffroyi), el mono aullador negro (Alouatta pigra) y el mono aullador de manto (Alouatta palliata). Las tres están consideradas en peligro de extinción en la NOM-059-SEMARNAT-2010 y habitan principalmente en las selvas de Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Oaxaca.

Destacó que estos animales cumplen una función esencial en los bosques tropicales, principalmente como dispersores de semillas, por lo que su extracción también afecta a los ecosistemas donde viven.

La Profepa advirtió que el sufrimiento no termina cuando un mono llega a una casa. Separados de sus madres y de sus grupos desde edades tempranas, los ejemplares pueden desarrollar heridas, fracturas, infecciones y desnutrición. En cautiverio también pueden presentar comportamientos asociados con el estrés y el trauma, como morderse, gritar o arrancarse el pelo.

Resaltó que tener un mono como mascota tampoco es legal. El artículo 60 Bis de la Ley General de Vida Silvestre establece que ningún ejemplar de primate puede ser objeto de aprovechamiento extractivo, ya sea de subsistencia o comercial. Su comercialización está prohibida y puede constituir un delito federal, con penas de uno a nueve años de prisión.

Informó que entre 2019 y 2026, aseguraron 137 primates, entre ellos 96 monos araña, 24 monos saraguato y 17 monos aulladores.

Por ello lanzó la campaña “Los monos no son mascotas”, con la que busca alertar a quienes pretenden adquirir estos animales sobre las consecuencias del tráfico, pero también sobre los riesgos de mantener un primate en casa.

Explicó que los monos siguen siendo animales silvestres aunque hayan nacido o crecido en cautiverio. Al llegar a la edad adulta pueden volverse difíciles de manejar y presentar conductas agresivas. Sus mordeduras pueden provocar heridas graves y requerir atención médica, mientras que también pueden transmitir enfermedades infecciosas.

“Si no hay demanda, no hay consumo”, señaló la Profepa e hizo un llamado a la ciudadanía a no comprar, extraer, regalar ni mantener primates como mascotas y a denunciar cualquier actividad relacionada con su tráfico.