La autoridad religiosa de un distrito afgano aprueba una medida contundente para proteger la moralidad local.

En el marco de una política que busca restringir la influencia de lo que consideran «inmoralidad» en su sociedad, los líderes talibanes han impuesto una prohibición inédita en una provincia afgana: la conexión a internet de fibra óptica ha sido bloqueada en Balkh, afectando a oficinas gubernamentales, empresas privadas, instituciones públicas y hogares. Aunque las comunicaciones por teléfono móvil siguen funcionando sin problemas, esta medida sorprendente deja sin acceso a internet los habitantes de la provincia norteña, lo que puede tener graves consecuencias en el ámbito económico, educativo y social.

Según informó un portavoz del gobierno provincial, Haji Attaullah Zaid, la prohibición se impuso para «prevenir la inmoralidad» y proteger a la población de lo que consideran influencias perniciosas. No obstante, es difícil comprender cómo una restricción tan drástica puede ser efectiva en la prevención del mal, cuando internet ha demostrado ser un instrumento fundamental para el acceso a información, educación y oportunidades laborales.

La medida también puede afectar negativamente al sector privado, ya que muchos negocios y empresas dependen de la conexión a internet para operar con normalidad. Además, las instituciones públicas pueden verse obligadas a trabajar en un entorno de baja productividad, lo que puede tener graves consecuencias en áreas como la salud pública, la educación y el servicios sociales.

La restricción también puede tener implicaciones negativas en la vida cotidiana de los afganos. En una sociedad donde la conectividad es cada vez más fundamental para la vida diaria, la pérdida del acceso a internet puede dejar a las personas sin posibilidades de comunicarse con amigos y familiares que viven en otras partes del país o en el exterior.

Es importante destacar que esta prohibición no se aplica a las comunicaciones por teléfono móvil, lo que significa que los habitantes de Balkh seguirán siendo capaces de conectarse a la red a través de sus dispositivos móviles. Sin embargo, esto no elimina el impacto negativo que puede tener esta medida en la vida diaria y la economía de la provincia.

La restricción también plantea preguntas sobre la capacidad de los líderes talibanes para entender las necesidades y aspiraciones de la sociedad afgana. En una época en que la conectividad es fundamental para el progreso económico, social y educativo, ¿cómo pueden los líderes justificar la pérdida del acceso a internet en una provincia enteramente? La respuesta a esta pregunta puede ser crucial para entender las políticas públicas de este gobierno y su compromiso con el bienestar de sus ciudadanos.