
La brecha entre la justicia teórica y la realidad vivida por las mujeres en México sigue siendo abismal. A pesar de los avances en la equidad de género en diferentes instancias del Estado, la violencia doméstica, el acoso laboral y la discriminación persisten en ámbitos como el trabajo y las organizaciones privadas.
Recientemente, la ministra Lenia Batres Guadarrama admitió que la justicia solo puede existir cuando hay igualdad y ejercicio de la dignidad para todas las personas. Esta reflexión fue compartida con líderes feministas en el marco del Cuarto Congreso Nacional de la Colectiva 50+1, celebrado en San Luis Potosí.
En su participación en la clausura del evento, Batres recordó que aunque se han logrado avances significativos en la igualdad de género en diferentes áreas del Estado, aún queda mucho trabajo por hacer. Por ejemplo, es el primer momento en la historia en que el pleno de la Suprema Corte de Justicia ha aprobado una sentencia que reconoce la violencia doméstica como un delito que puede ser cometido por cualquier persona, no solo por hombres.
Sin embargo, esta victoria jurídica no traduce necesariamente en una transformación real en la vida cotidiana de las mujeres. La ministra hizo notar que aún se sienten aisladas y sin protección efectiva ante la violencia y el acoso que sufren en sus hogares y lugares de trabajo.
La estadística es alarmante: según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), entre 2018 y 2020, se registraron más de 2 millones de denuncias por violencia doméstica en México. Sin embargo, la mayoría de las víctimas no buscan ayuda ni denuncian los hechos a las autoridades.
La ministra Batres también destacó la importancia de cambiar la cultura y la mentalidad que rodean la violencia doméstica. «Es hora de dejar atrás el mito de que la violencia es un problema privado y reconocer que es un tema público», sostuvo.
En este sentido, considera que es fundamental fortalecer las políticas públicas y los programas sociales que apoyen a las víctimas de la violencia doméstica y fomenten la igualdad de género en todos los ámbitos de la sociedad. «Es importante no solo sancionar el delito, sino también proteger a las víctimas y prestarles atención médica y psicológica», enfatizó.
En resumen, aunque se hayan logrado avances significativos en la igualdad de género en diferentes áreas del Estado, la justicia teórica y la realidad vivida por las mujeres en México siguen siendo muy lejanas. Es hora de que nos comprometamos a crear un entorno más justo y equitativo para todas las personas, especialmente para las mujeres que han sido objeto de violencia y discriminación durante demasiado tiempo.
