«La negación oficial: El Perú descarta rotura diplomática con México tras rumoroso incidente en la embajada»

En un giro sorprendente, el primer ministro del Perú, Ernesto Álvarez, desmintió ayer que su gobierno esté considerando la posibilidad de entrar forzadamente en la residencia de la embajada de México en Lima para detener a la exprimera ministra Betssy Chávez, quien desde hace días ha pedido asilo diplomático en ese lugar. La declaración de Álvarez vino apenas un día después de que el presidente interino, José Jerí, haya manifestado su disposición a considerar esa medida para hacer frente a las demandas judiciales contra Chávez.

En una rueda de prensa, Álvarez reiteró su compromiso con la legalidad y la respetuosidad hacia el principio de asilo diplomático, que protege a los refugiados políticos. “No es posible tratar de sustraer del ámbito de la sede diplomática a una persona por más emotividad o por más que sea requerido por la justicia peruana”, sostuvo Álvarez. Su respuesta fue una clara respuesta a las palabras de Jerí, quien había sugerido que la entrada forzada en la embajada podría ser una opción para resolver el conflicto.

La controversia rodea a Chávez, ex primera ministra del gobierno del izquierdista Alejandro Toledo, quien desde hace días ha estado refugiada en la residencia de la embajada de México en Lima. La exprimera ministra ha sido acusada de corrupción y malversación de fondos públicos durante su mandato como jefa del ejecutivo. Sin embargo, Chávez sostiene que las acusaciones contra ella son políticas y buscan perseguirla por sus creencias.

La crisis política tiene al país en un estado de gran tensión, con los partidos políticos en pugna sobre cómo abordar el conflicto. La oposición ha llamado a Jerí a dejar que la justicia se haga cargo y no involucrar a la policía ni a las autoridades militares en la búsqueda de Chávez. En este contexto, la respuesta de Álvarez puede ser vista como un intento por parte del gobierno para mantener la calma y evitar una escalada violenta.

La situación también ha generado inquietud entre la comunidad internacional, con algunos países expresando su preocupación por el respeto a los principios de asilo diplomático. La embajada de México en Lima ha sido un refugio seguro para Chávez desde que se refugiara allí hace días, y cualquier intento por parte del gobierno peruano para forzar la entrada en la residencia podría generar una crisis diplomática.

La respuesta de Álvarez fue bien recibida por algunos partidos políticos opositores, que han llamado a evitar cualquier medida que ponga en peligro el respeto a los derechos humanos y a la integridad física de Chávez. Sin embargo, otros han criticado la posición del gobierno como una muestra de debilidad y falta de voluntad para hacer justicia.

La crisis política peruana sigue evolucionando rápidamente, y es claro que la situación no tendrá un desenlace pronto. Lo que está claro es que el respeto a los principios de asilo diplomático y a los derechos humanos es fundamental para evitar una escalada violenta y mantener la estabilidad en el país.