«Honduras en suspenso: Empate técnico entre conservadores después de un conteo lento y tenso por la elección presidencial»

En un restaurante humilde situado en el corazón de Tegucigalpa, Reyna Vega se esfuerza por servir desayunos sencillos y tradicionales a sus pocos clientes. Con una sonrisa amable y una mirada compasiva, la mujer de 52 años prepara huevos revueltos, plátanos fritos con crema y frijoles refritos con tortillas de maíz en dos mesas sencillas. A medida que las conversaciones se van caldeando en el restaurante, Reyna no puede evitar sentir una gran ansiedad por el futuro de su negocio y la economía general de Honduras.

En los últimos cuatro años, los precios de los productos básicos han aumentado significativamente, un problema común en todo el mundo. Sin embargo, para Reyna, este aumento no es solo una cifra abstracta, sino que tiene un impacto directo en su capacidad para mantener abierta la puerta de su restaurante y dar empleo a sus tres hijos. «Me cuesta mucho dinero mantener este negocio», dice con voz cansada pero llena de dedicación. «Los precios están subiendo y no puedo aumentar los precios de mis platos porque no quiero que mis clientes se vayan».

Para Reyna, las elecciones presidenciales hondureñas del domingo son una oportunidad para cambiar el rumbo de la economía de su país. Después de cuatro años de gobierno, la anciana espera encontrar un líder que comprenda sus problemas y les brinde soluciones efectivas. De entre los candidatos, uno en particular le llama la atención: Nasry Asfura, ex alcalde de Tegucigalpa y líder del Partido Nacional.

Reyna recuerda con nostalgia el mandato de Asfura como alcalde, cuando la ciudad experimentó un período de crecimiento económico y social. «Recuerdo que bajo su liderazgo, la economía de Tegucigalpa se fortaleció», dice con una sonrisa nostálgica. «Era un líder que comprendía el valor del dinero en el bolsillo de las personas comunes». Según Reyna, Asfura es el candidato más capacitado para hacer frente a los desafíos económicos que enfrenta Honduras y mejorar la calidad de vida de la mayoría de la población.

A medida que se acerca el día de la elección, Reyna se une a miles de hondureños que buscan un cambio en su país. Su voto no es solo una decisión personal, sino que tiene un impacto directo en el futuro de su restaurante y la economía general de Honduras. «Quiero que alguien entienda mis problemas y me ayude a mantener mi negocio», dice con voz firme pero apasionada. «Quiero que mi país crezca y se fortalezca».

En este contexto, Reyna Vega es más que una anciana luchando para mantener abierta la puerta de su restaurante. Es un ejemplo de la lucha cotidiana de los hondureños por encontrar una forma de mejorar sus vidas en un país con graves problemas económicos y sociales. Su decisión de votar por Asfura no es solo una elección personal, sino que es un llamado a los líderes políticos para que tomen medidas efectivas para mejorar la economía y la calidad de vida de las personas comunes.