
En el sur occidental de Colombia, Oliverio Quira se dirige con frecuencia a visitar sus rebaños en un terreno que posee apenas a un kilómetro del Volcán Puracé. Allí, se sienta a contemplar la columna de ceniza que se eleva varios cientos de metros desde el cráter. A pesar de que en las últimas semanas las autoridades han declarado la alerta «naranja», lo que indica que es probable una erupción en un plazo de días o semanas debido al aumento en la actividad sísmica del volcán y a la emisión de columnas de ceniza, Oliverio no siente temor alguno por su seguridad.
En efecto, el dueño de la tierra ha vivido rodeado del Volcán Puracé durante toda su vida. Ha visto cómo este majestuoso paisaje cambia con el tiempo y cómo la naturaleza puede ser tan poderosa como sublime. Oliverio es consciente de que la erupción del volcán puede ser una amenaza real, pero también sabe que ha aprendido a convivir con ella. «He crecido aquí, he visto muchas erupciones», explica. «Sé que el Volcán Puracé es un poderoso y puede ser peligroso, pero también es parte de mi vida y mi cultura».
A pesar de la advertencia oficial sobre la probabilidad de una erupción en un futuro cercano, Oliverio no piensa en evacuar. Simplemente, ha decidido seguir con su vida normal, asegurándose de que sus rebaños estén a salvo y que su familia se encuentre bien protegida. «No me preocupo por la erupción», afirma. «Sé que si algo pasa, habrá personas que estarán allí para ayudarme». Oliverio también cree que es importante seguir con la vida cotidiana, sin dejar que el temor a una posible erupción le impida disfrutar de sus propiedades y su comunidad.
La advertencia sobre la erupción del Volcán Puracé no ha afectado significativamente la vida diaria en la región. La mayoría de los residentes han desarrollado un cierto sentido de normalidad alrededor de la actividad sísmica y la emisión de ceniza, ya que han vivido con el volcán durante tanto tiempo. Sin embargo, algunos han decidido tomar medidas adicionales para protegerse, como comprar equipo de respirador o tener un plan de evacuación listo.
Oliverio es consciente de que la erupción del Volcán Puracé puede ser peligrosa y que es importante seguir las instrucciones de los expertos. Sin embargo, también cree que es importante no dejar que el temor dominara su vida y que es necesario encontrar un equilibrio entre la seguridad y la normalidad. «Soy consciente de que hay riesgos», admite. «Pero también sé que puedo vivir con ellos. No quiero que mi vida se vuelva tan difícil que no pueda disfrutar de lo que tengo».
