
En el campus universitario de Brown, en Rhode Island, un tiroteo estalló sábado por la mañana, dejando como saldo una escena de horror: al menos dos personas murieron y ocho más resultaron gravemente heridas. La noticia ha causado conmoción en toda la comunidad académica, especialmente en el contexto de los exámenes finales que se desarrollaban en ese momento.
Según informó el alcalde de Providence, Timothy O’Hara, subjefe de policía, el sospechoso es un hombre vestido de negro que fue visto saliendo del edificio de ingeniería hace algunas horas. La policía ha estado registrando los edificios del campus desde entonces, en un intento por encontrar al individuo y determinar las circunstancias que rodearon la balacera.
La tragedia ocurrió a las primeras horas de la mañana, cuando estudiantes y profesores se encontraban tomando exámenes finales. Según testigos, el tiroteo comenzó abruptamente y sin previo aviso, lo que llevó a una rápida respuesta por parte de la policía y los servicios médicos.
La escena fue descrita como «catastrófica» por el alcalde Brett Smiley, quien visitó el lugar del incidente para obtener información y dar apoyo a las víctimas y sus familias. «Nuestro corazón está con las personas afectadas y con la comunidad universitaria», declaró.
La Universidad Brown ha lanzado un comunicado oficial informando sobre la situación y ofreciendo apoyo a los estudiantes y empleados afectados. Los servicios médicos han estado trabajando en estrecha colaboración con las autoridades para tratar a las víctimas y garantizar su recuperación.
Mientras se sigue investigando el incidente, la comunidad universitaria está rodeada de conmoción y preocupación. «Es un momento difícil para todos», admitió Smiley. «Pero estamos trabajando juntos para encontrar al sospechoso y determinar las circunstancias que rodearon este trágico suceso».
La investigación sigue en curso, y la policía está trabajando estrechamente con los servicios de inteligencia para identificar al hombre vestido de negro y determinar si hay algún vínculo con otros incidentes similares. Mientras tanto, la Universidad Brown y la comunidad local están unidas en su lamento por las víctimas y su compromiso con la seguridad y el bienestar de todos los miembros de la comunidad.
La tragedia del sábado ha recordado a la comunidad universitaria que, aunque sea un lugar de aprendizaje y crecimiento, también puede ser un lugar vulnerable a la violencia y al estrés. En este momento difícil, es importante que nos unamos para apoyar a los afectados y trabajar juntos hacia una solución segura y duradera.
