
La nieve inesperada azota al este de Estados Unidos, causando una gran confusión en los aeropuertos y carreteras durante el período más concurrido del año. Mientras que miles de personas se preparaban para viajar hacia sus destinos festivos, la nieve llegó a sorprenderlos, provocando una serie de cancelaciones y retrasos en vuelos que afectaron a más de mil tramos.
La ciudad de Nueva York recibió un total de siete centímetros de nieve hasta el sábado por la mañana, apenas la mitad de lo pronosticado. A pesar de que no fue una tormenta blanca desmoronadora, su impacto en el tráfico y los vuelos fue significativo. Según el servicio de seguimiento de vuelos FlightAware, al menos 1.500 vuelos fueron cancelados desde la noche del viernes hasta el sábado.
El Aeropuerto Internacional Newark Liberty, uno de los más importantes del país, fue especialmente afectado. Allí, se reportaron más de 200 cancelaciones y retrasos, lo que obligó a miles de pasajeros a encontrar alternativas para llegar a sus destinos. La situación no fue diferente en otros aeropuertos de la región, como el Aeropuerto Internacional Boston Logan o el Aeropuerto Internacional Washington Dulles.
La nieve también causó problemas en las carreteras, donde miles de personas se vieron obligadas a abandonar sus vehículos y caminar hacia sus destinos. En ciudades como Nueva York y Chicago, los viajeros se enfrentaron a condiciones peligrosas para conducir, lo que llevó a algunas autoridades a recomendar no viajar si no era estrictamente necesario.
A pesar de la confusión y el estrés causados por la nieve, muchos pasajeros mostraron un gran sentido común y flexibilidad al enfrentar las circunstancias. «Me di cuenta de que estaba en la cola para cancelar mi vuelo cuando me di cuenta de que mi conexión era probablemente más peligrosa que la nieve», dijo una viajera que se quedó sin capacidad para volar. «Decidí esperar un poco más y finalmente pude encontrar un vuelo alternativo».
La nieve también afectó a los viajes por tierra, donde muchos conductores se vieron obligados a abandonar sus vehículos y caminar hacia sus destinos. En algunas zonas, las autoridades decidieron cerrar algunas carreteras y autopistas, lo que obligó a los conductores a buscar rutas alternativas.
A medida que la nieve cesa y el clima mejora, los viajeros pueden esperar una mayor normalización en los vuelos y las condiciones de tráfico. Sin embargo, para muchos, el período festivo ya ha sido afectado por la nieve y no hay duda de que su memoria será marcada por esta experiencia inesperada y desafiante.
