El cineasta visionario Béla Tarr dejan su huella en la cinematografía mundial con su partida a los 70 años.

Budapest ha sido testigo de la partida de un gigante del cine, Béla Tarr, director de largometrajes que han dejado huella en la historia del séptimo arte. A los 70 años, Tarr se despide de este mundo, pero su legado seguirá vivo a través de sus películas, que han sido admiradas y estudiadas por críticos y espectadores en todo el planeta.

La filmografía de Tarr es un reflejo de su compromiso con la narrativa cinematográfica y su capacidad para explorar temas complejos y profundos. Con una carrera que abarcó más de tres décadas, desde su debut en 1979 con «Family Nest» hasta su últimas creaciones, como «The Turin Horse» en 2011, Tarr escribió y dirigió nueve largometrajes que han sido galardonados con múltiples premios y reconocimientos.

Entre sus obras maestras se encuentran «Sátántangó» y «El caballo de Turín», películas que combinan una narrativa oscura y compleja con un sentido del humor crudo y auténtico. Estos filmes han sido admirados por su capacidad para explorar la humanidad en sus formas más profundas y absurdas, y han sido estudiados como ejemplos de una cinematografía que no teme mostrarse oscura ni desafiante.

Tarr también fue conocido por su colaboración con el autor húngaro László Krasznahorkai, quien ha sido un compañero de ruta importante en su carrera. Krasznahorkai, cuyas novelas han sido galardonadas con premios importantes, y Tarr se han reunido para crear algunas de las películas más impactantes y reflexivas del siglo XXI.

La partida de Tarr es un golpe duro para el mundo del cine, pero su legado seguirá vivo a través de sus películas. Sus obras maestras han sido admiradas por críticos y espectadores en todo el planeta, y han sido estudiadas como ejemplos de una cinematografía que no teme mostrarse oscura ni desafiante.