«La justicia en movimiento: El presidente de Costa Rica presenta un ambicioso plan para reforzar la seguridad ciudadana con la construcción de una prisión moderna y eficaz»

En un esfuerzo por abordar la creciente criminalidad que azota a Costa Rica, el presidente Rodrigo Chaves anunció la construcción de una nueva cárcel destinada a encerrar a los delincuentes más peligrosos. Y para hacerlo realidad, llamó a Nayib Bukele, su homólogo salvadoreño, como invitado especial en la ceremonia de presentación.

La nueva instalación, bautizada como Centro de Alta Contención del Crimen Organizado, está diseñada según el modelo exitoso del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) de El Salvador. Y es que, precisamente ese país, que ha visto reducirse significativamente la criminalidad gracias a esta estrategia, se convirtió en un aliado clave para Costa Rica.

La construcción de este nuevo centro penitenciario tiene como objetivo principal frenar la influencia del narcotráfico, que ha sido identificado como el principal culpable de la creciente delincuencia en la región. La nueva cárcel será un lugar donde se puedan encerrar a los líderes y miembros de organizaciones criminales, impidiendo así su capacidad para cometer crímenes y mantener su influencia en las comunidades.

El presidente Chaves destaca que el proyecto tiene una fecha límite para su terminación: 195 días. Un plazo relativamente breve considerando la complejidad de un proyecto de esta envergadura. Sin embargo, Bukele y su equipo han trabajado estrechamente con los expertos costarricenses para asegurarse de que el diseño y construcción del centro sean óptimos.

La participación de Bukele en la ceremonia de presentación no fue casualidad. Como presidente salvadoreño, ha visto cómo su país ha experimentado un notable descenso en la criminalidad gracias a esta estrategia. Y es que, según él mismo, el Cecot ha sido un éxito rotundo. El centro penitenciario ha permitido a las autoridades encerrar a los delincuentes más peligrosos y, al mismo tiempo, ha creado un ambiente de seguridad para la población.

La construcción de esta nueva cárcel en Costa Rica no solo es una respuesta a la creciente criminalidad, sino también un intento por parte del gobierno de enfatizar su compromiso con la seguridad ciudadana. Y aunque la tarea no será fácil, los expertos están confiados en que el nuevo centro penitenciario tendrá un impacto significativo en la reducción de la delincuencia y la protección de las comunidades.

En este sentido, la cooperación entre Costa Rica y El Salvador es clave. La experiencia y el conocimiento adquiridos por Bukele y su equipo han sido fundamentales para la planificación y construcción del nuevo centro penitenciario. Y es que, al fin y al cabo, la lucha contra la criminalidad no tiene fronteras. Es una batalla que se enfrenta en muchos países de América Latina, y que requiere la colaboración y el apoyo mutuo para ser ganada.